La ptosis es la caída patológica del párpado superior, causada habitualmente por una debilidad del músculo elevador o por alteraciones neurológicas. Más allá del aspecto estético, puede interferir en la visión al cubrir parcialmente la pupila.
Su corrección requiere un diagnóstico preciso para diferenciarla del exceso de piel palpebral, y el tratamiento quirúrgico se centra en reforzar el músculo afectado o reponer su función, devolviendo al paciente una mirada abierta y un campo visual normalizado.
Ptosis desapercibidas en la cirugía de blefaroplastia
En algunos pacientes que consultan por exceso de piel en los párpados superiores, el verdadero problema no es solo el tejido cutáneo redundante, sino la presencia de una ptosis palpebral: una caída patológica del párpado causada por debilidad del músculo elevador.
Estas ptosis leves o moderadas, en ocasiones no se diagnostican y pueden confundirse fácilmente con exceso de piel y, si no se identifican en la valoración previa, una blefaroplastia aislada no resolverá el problema e incluso puede acentuar la sensación de mirada cansada.
Diagnóstico antes de operar
Antes de realizar una blefaroplastia superior es fundamental un estudio exhaustivo de la función palpebral. De esta manera, se puede diferenciar entre el exceso cutáneo puro y la verdadera caída del párpado. En los casos en que exista ptosis asociada, el tratamiento debe combinar la corrección de la ptosis con la resección de piel.
El resultado
Los oftalmólogos oculoplásticos son los especialistas adecuados para conseguir no solo resultados correctos, sino los mejores. El éxito de la cirugía depende de un diagnóstico preciso: solo así se evita que el paciente, tras la intervención, siga percibiendo un párpado caído o una asimetría en la mirada.
Ptosis palpebral